domingo, 4 de marzo de 2012

[REVIEW] Roger Waters y el muro del Nacional


Contextualización

Para entender lo que pasó anoche en el Estadio Nacional hay que remontarse a 1977. Terminaba la compleja gira del álbum "Animals", el primer tour de Pink Floyd en grandes estadios, y la experiencia no fue grata, sobre todo para el bajista, Roger Waters. El músico odió presentarse ante tanta gente, se enemistó con los fanáticos, y se sentía cada vez más alienado del mundo. Sus sentimientos de querer separarse del público lo llevó a querer construir un muro entre él y el resto del mundo...y lo hizo. Fue en ese minuto cuando Pink Floyd desapareció.

El año 1979, la banda lanzaba "The Wall", una ópera rock sobre un músico en decadencia, cuya vida marcada por una sociedad agresiva y belicista lo llevan a encerrarse a si mismo detrás de un muro metafórico en su cabeza. El concepto ideado por Waters fue el peak del rock progresivo y de paso también su destrucción: La historia excesivamente compleja y oscura, terminó de alejar al público del género, pero además marcó a toda una generación de jóvenes que se sentían como Waters. Pink Floyd dejó de ser tal con ese álbum, y pasó a ser la mera banda de acompañamiento del a esas alturas líder indiscutido.

Junto al álbum, a Waters se le había ocurrido un revolucionario concepto para la gira: Durante la interpretación del disco, un muro se iría construyendo entre la audiencia y la banda, el cual se completaría a la miitad del show, dejando sólo esa enorme pared de ladrillos frente al espectador, en la cual se proyectarían imágenes. El colosal proyecto pasó a la historia como el que inició los mega-espectáculos de estadio, a pesar de su breve extensión: Debido a lo costoso del espectáculo, sólo se realizaron cuatro conciertos. El resto, como la icónica película de Alan Parker basada en el disco, es historia.

El Concierto

Gracias a los avances de la tecnología, 30 años después, Waters al fin pudo montar su concepto como siempre quiso, y a partir del 2010 viene presentando "The Wall Live". Y este sábado 3 de marzo, frente a 50 mil personas, cerraba su presentación en Chile, después de una exitoso inicio el día anterior. Con puntualidad inglesa, a las 21:30hrs se apagan las luces del Estadio Nacional, y el potente comienzo de "In The Flesh?" se escucha con una nitidez impresionante. El escenario explota en fuegos artificiales, mientras Waters, con una voz en su mejor estado de la última década, canta con furia el inicio del ambicioso trabajo, mientras imágenes post-apocalípticas y belicistas se proyectan en el muro semi-construido. Un avión estrellándose y explotando sobre este da cierre al esta impactante overtura, frente a una ovación general.

No es raro que las personas durante las primeras canciones dieran vuelta sus cabezas hacia los diversos rincones del estadio, buscando la fuente del abrazador sonido que escuchaban: Waters instaló sistemas de audio en Marquesina, Andes y la Galería, de las cuales salían gritos, explosiones y balazos. El público corea "Another Brick In The Wall pt. 1", "The Happiest Days Of Our Lives" y sobre todo el hit "Another Brick In The Wall pt. 2" donde el músico es acompañado por un coro de niños chilenos, y una marioneta gigante del profesor abusivo descrito en el disco. Luego Waters toma una guitarra acústica para una hermosa rendición de "Mother" donde llama a no creerle a los gobiernos. La banda de apoyo rápidamente empieza a desaparecer detrás del muro, pero sigue interpretando a la percepción las canciones de "The Wall". El cantante secundario, Robbie Wyckoff, se enncarga de interpretar las partes cantadas originalmente por David Gilmour, luciendo su poderosa voz en "Young Lust". El muro está ya casi completo, y las imágenes surrealistas bombardean al público. Como es tradición, al terminar "Goodbye Cruel World", se coloca el último ladrillo, y el escenario desaparece completamente, dando lugar a un intermedio de 20 minutos, en el cual imágenes sobre fallecidos en conflictos bélicos son proyectadas.

La psicodélica balada "Hey You" abre la segunda mitad del concierto, con la banda completa detrás del muro, en el cual violentas imágenes comienzan a aparecer. Waters aparece con una guitarra acústica entre los bloques para interpretar la oscura melodía de "Is There Anybody Out There", y luego aparece al otro lado del escenario, en una recreación de una habitación, para la hermosa "Nobody Home". El momento más esperado de la noche se da en "Comfortably Numb" con la recreación del solo de Gilmour sobre el muro, y Waters en la parte inferior cantando los versos y activando los impresionantes juegos de luces. "In The Flesh" vuelve con sorprendentes imágenes de fondo, con el músico tomando una metralleta y disparándole al público, mientras el clásico cerdo volador, sello personal de Waters, se infla a un costado del escenario. Todo da paso a la frenética "Run Like Hell", uno de los puntos más altos de la noche, con una interpretación soberbia, mientras el muro se proyectan parodias de la marca Apple, con diversas imágenes perturbadoras mezcladas con ipods.

El peak de la noche se vive con "The Trial" el climax de la historia, donde el protagonista es juzgado por sus actos, donde Waters interpreta de manera magistral las voces de los distintos personajes. El veredicto es claro: "Tear Down the Wall!", grito que se repite por todo el estadio, mientras el muro finalmente cae. Entre el humo aparece toda la banda con instrumentos acústicos para el sencillo final con "Outside The Wall". Waters, que en 30 años claramente dio un giro de 180º, se muestra feliz con la reacción eufórica del público. Antes de retirarse, lee un mensaje gritando: "Señor Presidente, escuche a su pueblo!". La ovación no podría ser mayor.

"The Wall Live" es un espectáculo histórico para los conciertos a nivel mundial. Porbablemente jamás se haya visto algo de mayor envergadura. El tema es casi indescriptible. Poco importa que a alguien no le guste Pink Floyd, o que "The Wall" tampoco sea el mejor trabajo de la banda (Siempre insistiré, no lo es), es imposible no disfrutar de semjante show, donde música, imágenes, teatro y más se mezclan tan perfectamente. El único "pero" que se le puede encontrar al show, son algunos problemas de humanización frente a tanto espectáculo tecnológico, donde a veces (no muchas) los músicos quedan en segundo plano (aunque seguramente Waters lo quizo así), y que obviamente, la magia de canciones como "Comfortably Numb" no es la misma sin David Gilmour. Pero uno tiene que quedarse con el sentimiento general: Este fue un sorprendente viaje, que mezcló lo mejor de la tradición histórica de un músico complejísimo. Generaciones marcadas por "The Wall" revivieron un sentimiento único las últimas dos noches, y muchos podrán decir, que pueden morir tranquilos: El muro cayó.

Setlist:

Set 1:
1. “In the Flesh?”
2. “The Thin Ice”
3. “Another Brick in the Wall (Part 1)”
4. “The Happiest Days of Our Lives”
5. “Another Brick in the Wall (Part 2)”
6. “Another Brick in the Wall (Part 2) Reprise”
7. “Mother”
8. “Goodbye Blue Sky”
9. “Empty Spaces”
10. “What Shall We Do Now?”
11. “Young Lust”
12. “One of My Turns”
13. “Don’t Leave Me Now”
14. “Another Brick in the Wall (Part 3)”
15. “The Last Few Bricks”
16. “Goodbye Cruel World”

Set 2
1. “Hey You”
2. “Is There Anybody Out There?”
3. “Nobody Home”
4. “Vera”
5. “Bring the Boys Back Home”
6. “Comfortably Numb”
7. “The Show Must Go On”
8. “In the Flesh”
9. “Run Like Hell”
10. “Waiting for the Worms”
11. “Stop”
12. “The Trial”
13. “Outside the Wall”

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