miércoles, 4 de abril de 2012

Lo que nos dejó Lollapalooza Chile 2012: Día 1.

Por Matías De La Maza, María Ignacia Pentz y Bastián García.

Fotos por María Ignacia Pentz.



El gran día había llegado. Se daba inicio a la segunda versión de Lollapalooza en Chile y la emoción colectiva era evidente. “Pucha, qué bonito está el Parque”, fue lo primero que pensamos al entrar. El calor se sentía más fuerte que nunca, pero no importaba. Los asistentes –que llegaban en masa- con toda clase de atuendos, anteojos, sombreros y sombrillas, intentaban capear el sol. Ese sería su hogar el fin de semana.

 El Parque O’higgins estaba de fiesta.Eran las 11:30 –aproximadamente- cuando Perry Farrel daba el puntapié incial en el sector de prensa. Era la bienvenida oficial a Lollapalooza Chile 2012. Recalcó su gusto por “The Tits” y “The Jaivas”, además de reconfirmar que, al menos, tendremos tres versiones más de este festival –hasta el momento- gringo y (ahora también) chileno-brasileño.

Ya instalados en la elipse, comenzamos a movernos por los escenarios, como quien vitrinea en el mall. La primera tienda elegida: Claro/LG Stage. En ese lugar Pedro Piedra inauguraba los juegos. Acompañado de Fakuta, Felicia Morales y Gonzalo Yáñez –entre otros- y con un puñado de temas que ya son parte de nuestro catálogo musical nacional, gustó y encantó al público que, de a poco, comenzaba a llegar y acercarse a disfrutar de los shows.

 Aún no recibíamos noticias del desnudo completo de Gustavo Cordera cuando los brasileños Plebe Rude descargaban rock en el debutante Alternative Stage. Una banda que, con mayor promoción previa, pudo haber sido una de las grandes sorpresas de esta versión.



 Mientras tanto, como adelantamos, Gustavo Cordera se tomaba el Coca Cola Stage frente al todavía poco público del lugar, y bajo un intenso calor de mediodía. Pero poco importó a quienes lo presenciaron, ya que la música del líder de Bersuit que mezcla distintos ritmos latinoamericanos con rock, puso a bailar a todos los presentes. El carismático cantante se dio el tiempo para criticar el sistema político chileno (“y al argentino también” como dijo), y terminó su presentación con la primera gran postal del festival: Dejó caer la jardinera que vestía, y quedó completamente desnudo frente a la audiencia. Gritos de asombro y aplausos despidieron al músico, mientras se retiraba en su particular estado.

 Inmediatamente en el otro escenario entraba el reggae alemán (sí, eso existe al parecer) de Gentleman, muy correctos, pero sin destacar mucho. No había nubes y el sol estaba más pesado que nunca, cuando fue el turno de Gogol Bordello. Los neoyorquinos y su “punk gitano” (como autodenominan su música) fueron uno de los números más sólidos de todo el día. Con la fuerza admirable de ocho personas sobre el escenario, los liderados por el ucraniano Eugene Hütz armaron una fiesta frente a 10 mil personas, con música potente de guitarras mezclada con acordeones, violines, y diferentes tipos de percusión. Una grata sorpresa para todos quienes no los habíamos escuchado ni visto en vivo.

 Ya era hora de indagar más. Nos dimos un pequeño tiempo para recorrer los stands y burlar el calor que hacía horas amenazaba con insolar. Unas empanadas de The Bakery, un agua mineral y de vuelta al Alternative Stage a ver a Los Tetas. Ahí, entre los árboles, comenzaron con una canción sin nombre –aún- y la rompieron. Prometieron disco nuevo e hicieron un recorrido por sus clásicos como “Papi ¿Dónde está el funk?” y “Medicina”, para terminar con el éxito “Cha-cha-cha”. Así, Tea Time y los suyos se posicionaron como uno de los mejores show de este primer día de festival.

 A las 5.30 fue el turno de dos bandas chilenas. Los Jaivas por un lado, se presentaban en el Coca Cola Stage y, simultáneamente, Electrodomésticos en el Alternative. Ambas con un público ultra determinado. Sin embargo, quienes sorprendieron no fueron ellos, sino que 31 minutos en Kidzapalooza. Sí, los títeres de Peirano unieron generaciones: adultos, jóvenes y niños coreaban una a una las canciones que iban inundando este escenario para los más pequeños pero que, sin embargo, cualquiera de sus artistas pudo haberlo hecho incluso sobre un Main Stage. Si hasta se dieron el lujo de invitar a Rubén Albarrán, líder de HopPo! y Café Tacuba, acompañando a Pedro Piedra, Pablo y Felipe Ilabaca y al resto de los muchachos, mientras los muñecos liderados por Tulio Triviño maravillaban a los chiquititos. Pero también a sus papás, mamás y hermanos más grandes.

 Paralelamente, en el Alternative, Electrodomésticos finalizaba su presentación con un público reducido pero, sin duda, fiel a morir.

 18:45 y sólo quedaban siete bandas por presentarse. Cage The Elephant fue la primera. Saltos, gritos, euforia y una mega descarga de energía. Matthew Shultz, su vocalista, corrió de un lado a otro, quedó sin voz y se lanzó al público. La fanaticada se volvió loca. Sólo querían tocarlo y olvidaron por completo los problemas de sonido que se evidenciaron en una parte del show. Exaltación pura que, a lo lejos, hacía parecer a Shultz como un Cobain hiperquinético derrotando la depresión. Eso sí, el sonido de la banda dejó harto que desear, y su presentación no dejó la huella que un grupo de su categoría debió haber dejado. Se espera que vuelvan a demostrar de lo que son capaces.



 Mientras, en el Alternative Stage, Crosses, la banda ambient de Chino Moreno y Shaun López seducía a los fanáticos con una propuesta intensa y un sonido implecable, contrastando con lo que pasaba con Cage The Elephant. Empezó a caer el sol y el parque oscurecía de a poco. No hacía frío, el calor seguía siendo penetrante. La gente se aglomeraba en filas eternas para conseguir agua y llenar sus botellas. Entre gritos, transpiración y emoción, la sed abundaba. El cansancio se sentía, mas no importaba.

 Quedaba mucho por ver aún.



 Arctic Monkeys entró a escena. Lo suyo fue bestial. Arrollador. Claro, sin duda no son los mismos del 2005. No son los mismos de “Whatever People Say I Am, That's What I'm Not”. No se les puede pedir tener 18 años toda la vida. Fue un show que a base de guitarras afiladas y de un Matt Helders inspiradísimo con las baquetas, transformó la elipse en un infierno bajo las estrellas del que nadie podía salvarse. Alex Turner forjó un camino que, seguramente, tendrá a estos monos sonando por toda la década. El público más masivo de la jornada saltó y cantó a rabiar junto a la energía del grupo, que a pesar de no tener una puesta en escena tan visceral como antes, siguen rockeando igual de duro.



 Al igual que ellos, Calvin Harris fue efervescencia pura. Una verdadera fiesta en el Perry’s Stage. Con un público fogoso que bailó de principio a fin, el DJ logró hacer un exitoso show y prender a cada uno de sus asistentes.

 Y era hora del cierre. Ese gran cierre que estuvo a cargo de Björk, que a eso de las 21:36 ya estaba sobre el escenario. Impresionó. En medio de una veintena de coristas estaba ella, con una aleonada peluca naranja y un estrambótico vestido metálico. Durante su presentación combinó lo mejor de su último disco, “Biophilia” con éxitos de toda su carrera como “Pluto” y “Jóga”. Un show apocalíptico e intergaláctico, que dejó a “Army Of Me” como un final inolvidable.

 Fue el gran final de la primera jornada, que al día siguiente contaría con las presentaciones de Camila Moreno, Alex Anwandter, Foster The People, Band Of Horses, Skrillex, MGMT, Foo Fighters y
muchos más.

 

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